lunes, 3 de febrero de 2020

Sin título


Hoy te he escrito este poema
porque mi corazón está dolido
y a pesar de que te quiero
la tormenta de tu amor no ha caído

Y cuando mana la dulce agua de tu llanto
que cubre tu dulce y azulada pupila
hace brillar tus ojos, tanto,
que hace latir mi corazón, sin duda.

Y cuando te miro,
la sangre fluye ardiente por mis venas
y yo sin siquiera poder mirarte,
me consumo en soledad, con pena.

Y cuando pienso en tu sonrisa,
esa sonrisa que me vuelve loco
y me consume poco a poco,
desde que me diste tu amistad.

Y cuando te busco,
no te encuentro entre mis brazos,
y entre tú y yo no hay más lazos
que un amor sin prosperar.

Y cuando me fijo en tu cuerpo
con esa figura perfecta y proporcionada,
que ilumina mi mirada
y noche a noche me mantiene despierto.

Y cuando te hablo con alegría,
no puedo soportar mirarte, y espero
que me des tu amor y simpatía,
pero recuerda que ¡TE QUIERO!

Y mi corazón está ardiendo
más que el fuego, más que el viento,
y yo aún tus labios espero,
para decirte al oído ¡TE QUIERO!

O avó


Nunca deron fe os meus ollos
deso que aquel día pasou
do que os recordos hoxe collo
que ese mar bravo deixou.

Nunca crin falar na morte
do que na vida non falei
pero sen dúbida non foi onte
cando de hoxe me acordei.

Non foi quen a vida
de roubar unha bágoa na meixela
de saca-la quentura que algún día
deixou o bafo na xanela.

Xa pasou a miña nenez
xa pasou aquel recordo
que non foi quen de entristecer
o ríxido rostro daquel morto

Só pasou un longo sono
de trescentos e algún día
que lle devolveron os meus ollos
o remate da súa vida.

Tivo que pasa-lo tempo
para darme conta do que eu quería
quero para-lo vento
devolverlle aquel home a vida.