Hoy te he escrito
este poema
porque mi corazón
está dolido
y a pesar de que te
quiero
la tormenta de tu amor
no ha caído
Y cuando mana la
dulce agua de tu llanto
que cubre tu dulce
y azulada pupila
hace brillar tus
ojos, tanto,
que hace latir mi
corazón, sin duda.
Y cuando te miro,
la sangre fluye
ardiente por mis venas
y yo sin siquiera
poder mirarte,
me consumo en
soledad, con pena.
Y cuando pienso en
tu sonrisa,
esa sonrisa que me
vuelve loco
y me consume poco a
poco,
desde que me diste
tu amistad.
Y cuando te busco,
no te encuentro
entre mis brazos,
y entre tú y yo no
hay más lazos
que un amor sin
prosperar.
Y cuando me fijo en
tu cuerpo
con esa figura
perfecta y proporcionada,
que ilumina mi
mirada
y noche a noche me
mantiene despierto.
Y cuando te hablo
con alegría,
no puedo soportar
mirarte, y espero
que me des tu amor
y simpatía,
pero recuerda que
¡TE QUIERO!
Y mi corazón está
ardiendo
más que el fuego,
más que el viento,
y yo aún tus labios
espero,
para decirte al
oído ¡TE QUIERO!